DE FRIKI A FREAK (AQUÍ ME BAJO)

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Hace ya muchos años hice la broma de que Indiana Jones y la Calavera de Cristal no existía. 

Era la típica exageración, un mecanismo habitual del humor, llevar a lo ridículo algo que todo el mundo sabía que no era verdad para hacer pensar sobre ello. En realidad (me inunda de pereza tener que explicar lo obvio) era una forma que me parecía divertida de decir que, en esa película, según mi parecer, siempre según mi parecer por eso era yo el que lo decía, se usaba el nombre de Indiana Jones en el título para llevar a la gente al cine a ver una película que nada tenía que ver con el personaje que conocíamos. Lo mismo o parecido hicieron los autores de South Park mostrando a Lucas y Spielberg violando a su personaje. Obviamente sus autores no estaban denunciando una violación real, sino, una vez más, desde el humor, plasmando con una ficción su opinión sobre la película y lo que sus autores habían hecho con su personaje (¿Os he comentado cómo me inunda de pereza tener que explicar lo obvio?)

Ese Indiana aventurero y canalla, sólo interesado en encontrar reliquias de las tres primeras pelis se había convertido, según mi parecer (otra vez) en un héroe domesticado más parecido al Steve Martin de El Padre de la Novia, agobiado por su hijo adolescente, buscando la Marion perdida, que en el épico personaje de la trilogía original. No me gustó que eso ocurriera cuando la vi y lo verbalicé de esa manera. Estoy deseando otra historia de Indiana porque es un personaje que me encanta. Si me gusta será maravilloso, si no me gusta, ya dejaré las bromas, ya no me hace gracia a mí cómo algunos cabestros reaccionan a ellas. Me deprime descubrir el cabestrismo del que he huido siempre en el universo en el que me refugié. Cosas mías.

Hice la broma. La mantuve siempre desde la parodia, con gritos exagerados, con argumentos ridículos, con videos en los que quemaba la peli. Llevándola a absurdo porque la propuesta lo era. Claro que la peli existe. Claro que hay a gente a la que puede gustarle. Era por la risa (de nuevo me parece increíble tener que explicar esto). 

Desde aquel momento hasta ahora, varias cosas han pasado. La primera es que el universo friki ha crecido con la llegada de las nuevas pelis de Star Wars y las de superhéroes. A aquellos que amábamos ese mundo, se han unido muchos otros atraídos por la fama de estas películas, personas que han conocido a estos personajes gracias al cine y se han unido al fandom. Maravilloso. Para los que lo amábamos ya de antes esto, suponía más historias de ellos, más cómics, películas, libros… Más oportunidades de disfrutar. 

La otra cosa que ha ocurrido son las redes sociales. Ese lugar lleno de padres primerizos que no saben muy bien cómo manejar el bebé que a todos nos ha llegado al móvil y cada uno educa al suyo, como decía Serrat, transmitiéndole nuestras frustraciones. 

Y ahora, en ese terreno, que se ha hecho más grande, además de los frikis habitan los freaks. Personas que, lejos de tomarse esos productos como lo que son: paquetes de diversión y cultura que a veces consiguen su objetivo y otras no, reflejos de una cultura popular que usan la fantasía y la ciencia ficción para tratar todo tipo de temas en grado de mayor o menor profundidad. Han hecho del resultado de cada uno de ellos algo personal. Una manera de llamar la atención sobre sí mismos y su omnipotente opinión. 

No me gustan las pertenencias a colores, territorios o ideas. Generan inmediatamente el odio hacia el que no pertenece a ellas, cierran el mundo, lo acotan, lo tiñen de dos únicos colores: Los míos y los otros. 

Y, de repente, cada vez me encuentro más esas actitudes que tan poco me han gustado en la política o en el fútbol: O eres de mi equipo o eres de los malos en el terreno en el que, me parecía, esa cosas eran una broma: Marvel contra DC, Star Wars contra Star Trek… A los que les ha gustado esa peli, a los que no… Tu equipo contra el mío, pereza máxima.

Como todo, es una cuestión cuantitativa. Hace unos años podías encontrarte a cuatro piraos dispuestos a pegarse por defender que el Episodio IV era mejor que el VI. Ahora son hordas de putos locos dispuestos a insultarse con la mayor crueldad por si Los Últimos Jedi viola o no esa infancia tan frágil que parece que tienen algunos. Pero ya no es una broma de unos autores de animación, ya es motivo para destilar un odio del que personalmente me he sentido observador lejano y perplejo siempre y así quiero seguir. 

Los acontecimientos recientes son los que me llevan a plantearme las cosas y a escribir esto: Una actriz de Star Wars tiene que huir de las redes sociales por el acoso que ha sufrido de una bandada de fans a los que no les gustó su papel. El actor que interpretó a Jar Jar Binks confiesa que estuvo a punto de suicidarse por parecido motivo. Los creadores de La Liga de la Justicia son obligados a no hacer más declaraciones sobre la película por los continuos ataques, James Gunn es expulsado por el odio en las redes, Uno de los creadores de Rick y Morty deja Twitter por miedo… Y aquí es donde yo me bajo. 

Ya hace tiempo que dejé de publicar artículos sobre las películas que veía u opiniones en forma de tuit. Me agotaba la fiereza con la que se reaccionaba tanto a favor como en contra cuando lo hacía. 

El fanatismo desmedido. La sensación de que había gente que se tomaba como algo personal que, por muy ecuánime que intentaras ser, no dijeses exactamente lo que él pensara. 

Así que hace tiempo que me estaba bajando, pero ya sí, ya pongo pie en el suelo. Seguiré, por supuesto, viendo esas películas sin esperar que sean exactamente lo que yo quiero que sean. Saliendo del cine encantado a veces y menos otras, hasta triste las veces que no me ha gustado esperando que la siguiente lo solucione. Como he hecho siempre, como hago cuando un cómic no me gusta, abrir otro esperando que ese me fascine. Sin guerras, sin banderas. Sin pretender que a la gente le guste lo que a mí. Amando el cine como amo la gastronomía aunque no me guste el brócoli y me dé igual el rape. Limitándome a no pedirlo en la carta de un restaurante y sin que me afecte que a los demás les encante y lo coman encantados. 

Ahora, ya ves, han conseguido que me arrepienta de mis grititos ridículos sobre Indiana Jones lV. Pensé en su momento que podía hacerlos porque todo el mundo iba a entender la parodia de mí mismo que hacía. El imbécil que niega la existencia de una película igual que el imbécil que niega que la tortilla con cebolla puede estar muy buena aunque la prefiera sin ella… La parodia del imbécil deja de ser parodia cuando hay gente que reacciona a ella como un imbécil de verdad. Así que también de eso me bajo. u

Me da pena cuánto estáis acotando las cosas: Las películas, el humor, los gustos… Supongo que es necesario para muchos tener su mente reducida a lo binario para que el mundo sea más fácil de manejar. Yo, por mi parte, seguiré pensando que todo tiene mil aristas y que a muchas de ellas no voy a llegar jamás, pero tampoco me voy a cansar de intentarlo. 

Jamás pensé que tendría que explicar el chiste y aquí me tenéis, justificándome ante quien no da para más. Por eso os digo, quedaos con vuestro mundo freak. Yo me bajo en la parada de seguir siendo un friki que pretende disfrutar de estas cosas. Feliz cuando lo consiga y esperanzado con el futuro cuando no. Voy a seguir siendo un friki que no tiene ni puta idea de nada y se regocija descubriendo y hablando con amigos de todo lo que le fascina sin pretender ganar mas que conocimientos. Lo prefiero a ser un freak que ya lo sabe todo. Que siga el tren. Yo me bajo aquí. 

 

Viva el cine, vivan los cómics, los libros, los videojuegos, la música, viva disfrutar del arte en general y lo mucho de bien que le hace a mi alma. 

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