Batman v Superman. Cristales Verdes, cristales negros. 

  
Hay dos maneras de ver esta película. Si la ves de una, es una buena peli, si las ves de la otra, no es mala, pero no es buena. 
Es lo que tiene cualquier manifestación artística, que es la suma de la obra en sí y de la persona que la está viendo, por lo tanto cada opinión es distinta, por lo tanto todas las opiniones valen y, por lo tanto, realmente ninguna vale excepto para la persona que la emite.

La relación con una película es muy parecida al deseo. Imposible racionalizar por qué una persona te pone y otra no, depende más de ti, de tu actitud ante esa persona, que de la persona en sí.

Por eso me intersan poco las críticas simplistas de “dedo arriba o dedo abajo” por eso los que pretenden resumir la película en un tuit no aportan mucho más de un “a mí no me ha gustado” tan poco útil como un “pues yo no tengo frío” en el Polo.

MANERA DE VERLA NÚMERO UNO: ESTA PELI ES BUENA.

Como espectáculo cinematográfico no hay prácticamente un pero que ponerle. Visualmente la película es un festival de buenas ideas, su estética es impecable y las peleas, las muchas que hay, son espectaculares y honestas, pocas veces usa Snyder el truco de usar el montaje rápido para dar la impresión de acción sin realmente haberla.
La historia, aunque algo precipitada, contada a medias y con partes que no se entienden pero te prometen que se entenderán en las continuaciones de la saga, es sencilla y masticable, a grandes rasgos pillas que hay un pique entre los dos grandes héroes y un malo que conspira para enfrentarlos y sacar rendimiento de eso. Suficiente para disfrutar de la ensalada de hostias y destrucción… 

Por si fuera poco, los personajes tienen todos su toque de profundidad psicológica, hay una reacción social al miedo de la gente a que alguien acumule tanto poder en sí mismo como Superman, hay una reacción de protección a ello, hay un recelo ante los que usan una identidad secreta para hacer el bien, pero no pueden garantizarnos que su idea del bien sea la nuestra… 

Hay una música épica bien montada, una fotografía cuidada, y sobre todo, con muy pocos baches, una narración lineal que no decae y hace que las dos horas y pico que estás sentado delante de ella, la película te tenga entretenido y hasta, a veces, fascinado.

Hay buenas frases, momentos interesantes y un cierto desarrollo de lo que fue Man of Steel y de sus consecuencias. 
Si la ves así, esta es una buena película.

MANERA DE VERLA NÚMERO DOS: ESTA PELI NO ES MALA, PERO NO ES BUENA.

Probablemente si a esta película, además de un rato de entretenimiento, acudes buscando emoción, emoción entendida como identificarte con los personajes, sufrir con ellos, y, como dicen en la película, sangrar con ellos… Esta no sea tu película.

Si además eres lector de los cómics y acudes buscando cómo han adaptado a tus personajes favoritos, es más que probable que no te vaya a gustar.
El Batman de esta película es visualmente impresionante, los trajes, el Batwing, la marea de pelear heredada de la saga Arkham de los videojuegos… La cáscara no puede ser más espectacular. Con el problema de que, ese tipo vestido con esos trajes tan alucinantes, no es Batman.

En el fondo ya ha ocurrido mas veces, me hablan de películas de Harrison Ford vestido con sombrero y cazadora de cuero que, sin embargo no era, hablaba y se comportaba como Indiana Jones. Y algo así ocurre aquí. Viste como Batman, pelea como Batman, se enfada como Batman. Pero no es Batman.

Batman no mata innecesariamente, y mucho menos a cuatro matones prescindibles… Años y años de conflictos psicológicos de Bruce Wayne para tratar de resolver los problemas manteniendo la obligación ética de no matar a no ser que sea absolutamente necesario, se los pasan aquí por el arco de la gloria de Goyer y Snyder que no tienen tiempo de respetar una de las características más interesantes del personaje… Si el personaje hace eso, no es Batman, puede vestir de murciélago y tener un foco apuntando al cielo, pero no es Batman.

Pero seguramente el momento en que dejan claro que ni estamos viendo a Batman ni a Bruce Wayne, es cuando ponen en su boca un discurso tan indigno de Batman como el de “El ser humano es bueno, en el fondo, y su bondad salvará a la raza humana…” 

Este discurso podría haberlo dicho cualquiera de los personajes de la película si de verdad era imprescindible… ¿Pero Bruce Wayne? El hombre que ha aprendido desde la niñez que el ser humano tiene una parte oscura contra la que hay que luchar cada noche de manera enfermiza para no permitir que gane al lado luminoso, el hombre que ha conocido la maldad pura en el Joker y que ha sintetizado los dos lados de cada ser humano en Dos Caras. 

El hombre que ha convertido en tortura psicológica su lucha inútil por detener la pulsión criminal que hay dentro de cada uno de nosotros… De repente ese personaje se marca un discurso digno de Heidi hablando de la belleza del alma humana, de la inocencia salvaje… Puede ser Tarzán, puede ser hasta el mismo Superman, cualquier heredero del cursi de Jean-Jacques Rousseau… Pero ese tío, no es Batman.

Cuando leo que Ben Affleck hace un gran Batman mi pensamiento es: Hace un buen papel, pero no hace de Batman.

Si ves la película más allá de buscar el entretenimiento, probablemente no entenderás la mitad de las veces por qué los personajes hacen las cosas… Por qué el odio y el amor entre los dos protas se potencia según le vaya interesando a los narradores… “Necesitamos una lucha, que se enfade mucho Bruce Wayne” “Necesitamos que paren de luchar… Vale, pues que se entere de que sus madres se llamaban igual y se le pase el enfado”.

Si además de una peli espectacular y entretenida, buscas a los personajes que amas, te vas a encontrar a un Lex Luthor que, cómo Batman, no es Lex Luthor, en la primera parte es más bien un malo de Disney, deslenguado y chulesco (Me recuerda mucho al Hades de la adaptación Disney de Hércules) y, en el final de la película, te vas a encontrar al Joker, pero a Luthor no le vas a ver por ningún lado.

Te vas a encontrar cómo, en una de las escenas más ridículas que recuerdo, los creadores de la historia, han pervertido a dos de los grandes rivales de Superman: Zod y Doomsday para hacer, con prisas y de la forma más chapucera del mundo, una especie de mashup que les valga para solucionar el final de la peli… 

A la mierda todo, tenemos que llegar a la Liga De La Justicia cuanto antes y no tenemos tiempo de respetar nada. Y ojo, no estoy pidiendo que se cuente como en los cómics, tampoco Civil War se va a contar como en los cómics y no me importará si me cuenta una buena historia, estoy pidiendo que no traicionen lo más importante, mucho más que las historias, que tiene este universo: Los personajes.

Si la muerte de Superman no te emociona, es porque no han conseguido que ese personaje que ves en la película sea Superman y yo al menos, no me estremecí lo más mínimo, y nadie de las personas con las que he hablado me ha dicho: “Cómo lloré cuando muere Superman”… Probablemente tampoco había tiempo para mostrar la pelea con Doomsday con la desesperación y la entrega con la que se contó en su día… 

Había que enseñar a la Trinidad luchando junta, desaparece la emoción, pero gana el espectáculo… Y hay que vender palomitas, no kleenex.

                   EN DEFINITIVA

Puedes salir del cine con la sensación de que has pasado dos buenas horas viendo hostias y destrucción y salir contento y feliz, satisfecha tu hambre de imágenes como cuando te comes un perrito caliente a las seis de la mañana en el bar más guarro de la zona y te sientes reconfortado y feliz.

Puedes salir con la sensación de que, con esos ingredientes, podían haber preparado un plato excelentemente condimentado, lleno de sabor, una experiencia gastronómica inolvidable… Y te han dado un perrito guarro.

Y en los dos caso, tendrás razón.

  

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