LLORAR FLOJITO

Un autobús es uno de esos espacios en los que los humanos nos juntamos de manera random a pasar un tiempo ocupando un espacio.

La chica estaba frente a mí y hablaba por teléfono bajito, debía tener 19 años y, por la hora, volvía de trabajar. Tras el primer vistazo a toda la gente que estaba a mi alrededor en el bus en que la vi, volví a mi libro, mientras escuchaba a Etta James.

Fue el rabillo del ojo el que me avisó de algo extraño en el gesto de ella. Sin mirarla fijamente, bajé la música y escuché lo que decía:

 
– ¿Y qué vais a cenar?… Ah, muy rico… ¿Y papá lo mismo?…

 
La conversación era clásica, pero la cara de ella no.

 
– …Bien, hoy es que nos hemos tenido que quedar más rato.

 
Y de repente vi como una lágrima le bailaba en el ojo.

 

– La caja que no cuadraba y Jose ya sabes cómo se pone.

 

No escuchaba el otro lado de la conversación, pero ella ya tuvo que secar la lágrima en caída libre por su mejilla con una mano.

 

– Espera, mamá, que se corta.

 

Retiró el móvil de la oreja, lo tapó y soltó un suspiro, se tapó la boca, se agarró el pecho, respiró hondo y volvió a hablar.

 
– Ya, que estábamos pasando por un túnel… Que  todo muy bien, estoy muy contenta. Dice Jose que, en nada de tiempo, me van a subir de nivel.

 
Dos lágrimas más cayeron de sus ojos, cuando no pudo aguantar la angustia, tosió para soltarla sin que se notara. La voz se le iba cerrando.

 

– Nada, que me he constipado un poquito. Abrigaos que dicen que viene nieve… Oye, dile a papá lo del trabajo, que le va a gustar.

 

Cerró los ojos fuerte y su barbilla se arrugó. Sus nudillos estaban blancos de apretar el puño.

 

– Ya lo sé, mamá, pero díselo igual, que me hace ilusión… Un beso.

 

Colgó, suspiró fuerte y miró alrededor por si alguien la había visto. Yo volví rápido al libro y ella sintió que había pasado desapercibida.

Las tres paradas que me quedaban las pasé pensando en qué hacer, en si un desconocido podía consolarla de alguna manera o hacerla sentir incluso peor. Ella miraba al suelo y en su cara estaba toda esa pena irreversible, la que no se cura ni se consuela.

Cuando llegué a mi parada pasé junto a ella y ella se apartó para dejarme pasar. Lo más discreto que pude hacer fue sonreírle de manera que ella pensara que le agradecía la cortesía pero que mi sonrisa le valiera para darle un poco de calor.

No sé si lo conseguí. Yo me bajé, el bus se fue y por el cristal la vi volver a mirar al suelo juntando los pliegues de su frente. Volví a subir a Etta James mientras llegaba a mi portal.

 

I Sing The Blues- Etta James

 

Anuncios

11 comentarios en “LLORAR FLOJITO

  1. Ulises M Sanchez Franco dijo:

    Bonita historia, escribes bien, por lo menos a mi me gusta como lo haces. Tienes pensado escribir alguna novela? Yo la compraría (y la leeria) Saludos.

  2. Un día, en el aeropuerto, esperando que anunciaran la puerta de embarque, tenía enfrente a un hombre de aspecto británico, de unos 30 años, iba el solo.

    Le sonó el móvil.

    Lo cogió y a los pocos segundos le cambió la cara, y sin poder reprimirlo, empezó a llorar desconsoladamente, como un niño pequeño, apoyó la espalda contra la pared y se deslizó hasta el suelo, hecho polvo, mientras por el móvil supongo que le seguirían llegando las malas noticias.

    Nunca supe cual fue la mala noticia (seguramente la muerte de alguien, por su reacción), pero si se que no pasa un día sin que me arrepienta de no haberme acercado a ofrecerle algo de consuelo, aunque fuera un poco de agua para que se calmase.

    Yo ese día no tuve la valentía de acercarme.

    Espero tenerla si vuelvo a encontrarme en una situación similar.

    Gracias por compartir tu historia Arturo.

    Un abrazo!

  3. Tomi dijo:

    “Hola, buenos días. Quieres escuchar alguna emisora de radio que te guste?”Así recibo a la gente en mi taxi. Cuando se bajan siempre les digo ” que tengas un buen día” y también se lo digo a la taquillera del cine o al cajero del DIA y todo el mundo lo recibe con agrado y hasta algunos me dan las gracias y me dicen que les he alegrado el día o la tarde( esto es real, no me invento nada) creo que la gente necesita un poco de simpatía y buen rollito. Bueno, corto que estoy siendo un poco cursi😋😙

  4. Belen dijo:

    El pasado mes de agosto yo lloraba y lloraba en un aeropuerto. En la fila de acceso al control de pasaportes.

    Un hombre joven que viajaba con su mujer y un niño en un carrito, se acercó a preguntar si me encontraba bien, si me podía ayudar.

    Al rato, algo más avanzados en la fila, yo seguía llorando y el se acercó de nuevo.

    Me dijo:
    – “por favor, no llores más, me rompe el corazón verte llorar así y no sé qué hacer para que dejes de llorar”

    Consiguió ver mi sonrisa escondida tras mis lágrimas. Me hizo sentir mejor por unos fugaces segundos.

    A través de esas mismas lágrimas yo pude ver sus ojos llenos de afecto, su sonrisa tímida, su chica orgullosa de él y algo más de ese aeropuerto que apenas recuerdo.

    El sabor de las lágrimas puede a veces ser dulce.

  5. Barbi Harana dijo:

    Una sonrisa puede decir muchas cosas, y conociéndote, si viene de ti la habrá consolado lo suficiente para que mañana ella se levante con una sonrisa que un desconocido le ha regalado hoy. (Berenj)

  6. ¿Cuantas veces no me habré sentido así? ¿Y cuánta veces no habré hecho lo mismo que ella? Mentir, fingir que todo está bien y recoger los pedazos de camino a casa. Todos nos sentimos así más de una vez. Y más de dos.
    Y habría dado cualquier cosa por un consuelo y, a la vez, cruzando los dedos para que nadie lo notara.
    Sé que no hace falta decírtelo pero no cambies, Arturo.

  7. Elva dijo:

    Arturo. ¿Sabes que muchas veces una sonrisa vale más que mil palabras? Pues en estos casos es así, no se necesitan palabras si no una sonrisa que indique que no todo está perdido. Eres un grande

  8. Bea dijo:

    Por desgracia soy esa misma chica, la historia no es la misma pero la situación sí. Y te aseguro que esa sonrisa habrá sido un rayo de luz en su día gris. Ojalá nos cruzáramos con más gente así, con esa sensibilidad..

    No cambies, sigue siendo tan genial, como siempre.

    Un beso y mil gracias de parte de esa chica y mía también por regalar sonrisas.

  9. Luis España.. dijo:

    Por mi trabajo de autobusero son historias que podríamos escribir un libro.Muy bueno Arturo,no dejes jamás que se nos vaya la sonrisa de la cara aunque sea un ratito cada día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s