Civil War: Pandilla de perdedores. 


“Las leyes son imperfectas porque las hacen hombres imperfectos”

Un millonario filántropo, que dedica su vida, su talento y su fortuna a proteger a los desvalidos y hacer de su mundo un lugar mejor.

Un ser puro, de fuertes convicciones en su propia bondad y una creencia inmutable en que el ser humano merece ser protegido por aquellos que, además de una superioridad física, poseen una limpieza moral, pero que, además, o precisamente por ello, estos seres “especiales” deben ser libres no estar atados a ninguna bandera, ley o color.
En un momento determinado, las cosas se van de madre, una gran amenaza requiere una gran respuesta y los daños colaterales de esta defensa perciben que ese poder que les protege, puede ser terrible si se vuelve contra ellos, y se plantea la necesidad de controlar ese poder.
Ambos personajes, potencialmente amigos, acaban enfrentándose por una concepción distinta del orden y la libertad.
¿Os suena esta historia? Os tiene que sonar, porque la hemos visto dos veces en menos de un mes plasmada en las dos películas más mediáticas del momento.
No voy a comparar cómo tratan el tema ambas películas, ni si una lo hace mejor y otra peor, porque de eso se encargan los haters de un lado o de otro y aquellos que han decidido que es más gratificante disfrutar de odiar una peli o una franquicia que del cine. 
(Por cierto, cuñaos del haterismo, a ver si por lo menos dejáis de decir Marvel contra DC y decís: Disney contra Warner, que ellos son realmente los que hacen esas pelis que habéis decidido convertir en vuestras banderas a odiar o adorar sin lógica aplicada)
Disney hizo algo muy arriesgado, pero muy bueno a la larga con su saga de superhéroes, tenía a los peores (Ni X-Men, Ni Spiderman, ni los 4F) y decidió ir sembrando película a película una épica que no tenían los personajes con los que contaba (Aún recuerdo con el escepticismo con el que entré a ver una película de uno de los personajes que menos me gustaban de Marvel: Iron Man y con la felicidad con la que salí del cine).
Disney contactó con los mejores guionistas de Marvel, estudió los personajes, les dio una forma cinematográfica y, sobre todo, una continuidad. No fue hasta varias películas después cuando los espectadores (al menos los torpes como yo) nos dimos cuenta de que estábamos ante una saga mucho más que ante una serie de películas aisladas con algún cameo común).
Llegamos a Capitán América : Civil War, por tanto, con un trabajo previo construido a lo largo de ocho años con mayores o menores aciertos, pero con todos los personajes dotados de su propia historia, personalidad y su propio enlace sentimental con el espectador.
Es sorprendente lo criticada que fue la primera película de Capitán América (que a mí me encantó) y cómo ahora se convierte en una película absolutamente necesaria para entender el proceso que lleva a Steve Rogers a posicionarse de la manera en que se posiciona en esta peli. Cómo aquel muchacho que soñaba con defender a su país y llevar su bandera con orgullo por el mundo entero, sufre el revés de ver que su país primero lo convierte en un símbolo apayasado y luego pretende acabar con él cuando su integridad comienza a volverse molesta para los oscuros intereses de quienes han hecho de esa bandera un negocio y del patriotismo su manera de convencer a las masas de que sean sumisos y consientan la corrupción por el bien de unos colores (¿No estoy hablando de ningún país real, por supuesto, de ninguno cercano en el que puedas vivir tú, está claro, sólo hablo de un universo ficticio y de Soldado de Invierno… Por supuesto)
También llega de manera lógica la postura de Iron Man, el que comenzó siendo un chuleta niño de papá y fue sufriendo paso a paso las consecuencias de sus actos, tomados con la libertad que da el dinero, el que convirtió su desenmascaramiento ante las cámaras en un desafío en plan “hago lo que me sale de los circuitos” el que provocó el desastre de Sokovia en Vengadores: La Era de Ultrón, por pensar que, con buenas intenciones sólo puede llegarse a buenos resultados, se ha convertido en uno de los mayores defensores de que le controlen, de evitar los remordimientos que dan los propios actos y desplazarlos a una “fuerza mayor” que decida por él y, por tanto, también pueda recoger las culpas.

Se ha creado una tendencia muy cuñada, muy futbolera, muy polítiquera y muy rentable publicitariamente, que es la de tener que posicionarse en uno de los dos equipos. Son incontables los tuits que tengo pidiendo que me defina entre #TeamCap y #TeamIronMan y yo me he negado a entrar en ese juego porque ya cuando leí los comics en los que se inspira esta historia (Por cierto, unos comics con un planteamiento mejor que todo el recorrido que tienen, para los que protestan porque no han adaptado los cómics tal cual).
Digo que me he negado a tomar postura porque me parece muy evidente que ambos están a la vez equivocados y a la vez tienen razón. Los cómics nacieron ante las presiones de control gubernamentales tras el 11-S y ya entonces el debate era uno de esos inabarcable si quieres tratarlo de manera seria, sin adhesiones inquebrantables no meditadas.

Lo mejor no es quién tiene o no razón, lo mejor es que ambos tienen argumentos defendibles, serios, profundos y consistentes en el desarrollo que hemos visto en ambos. Lo bueno del planteamiento no es que gane uno, es que, en el fondo, ambos pierden.

Lo que hace que una persona se aloje en unos colores, en una idea política o en una bandera no es otra cosa que la pereza mental, la necesidad de acotar los buenos y los malos y tener claro a quién odiar y a quien defender con los ojos cerrados, sin tener que hacer el enorme esfuerzo que supone tener tu opinión en permanente estado de alerta para cambiarlo en cada circunstancia.
Stark acaba viendo cómo los límites que el pretendía poner, lleno de buenas intenciones, son fácilmente sobrepasados por los poseedores del poder cuando visita ese “Guantánamo” submarino en el que, los antes héroes, han sido confiscados.
Rogers comprueba que ha sido azuzado por fuerzas del mal que han aprovechado su bondad en su beneficio para enfrentarle con su amigo, para convencerle de que su idea debía anteponerse a la amistad. Todos pierden, hasta la amistad pierde. 

PD 1.-
Me han gustado todos los Spiderman que Sony ha hecho… Los de Raimi y Webb. El que sacan los Russo en esta película también me gusta, mucho, pero ante todo me gusta este Peter Parker, de aquel bobalicón de Maguire al excesivamente atormentado de Garfield me llevo grandes momentos (“Las promesas buenas son las que no hay que cumplir”).
Este Parker es el de Ditko/Lee y se come cada minuto que tiene en la pantalla, estoy deseando ver una peli completa suya y confirmar que también me va a encantar, recordaré con cariño a los anteriores (Sobre todo si me olvido de Spiderman 3)

PD 2.- 
En los ocho años en los que Disney lleva adaptando el universo Marvel se han tratado estos temas:
– La Venta de armas a países pobres para incendiar sus conflictos y hacerlos rentables para las grandes potencias.

– La corrupción del patrioterismo aprovechado para los intereses comerciales

– El abuso del poder, el abuso del control sobre el poder

– La Rebelión ante el padre, el odio entre hermanos, Caín y Abel.

– La venganza como fin, la venganza como principio, el perdón como solución, el odio como enfermedad.

– El maltrato

– La envidia

– Ser un Dios, encontrar tu humanidad

– La necesidad del desapego de los seres queridos a cambio del regalo de una superioridad.
¿Podemos dejar de decir que estas películas son de puro entretenimiento?
PD 3.- 
Imagina que tú, con tu edad, pierdes un diente, y que a la mañana siguiente encuentras arrugado bajo la almohada un billete de cinco euros… Vives sólo, así que te asustas, piensas en quién ha podido colarse en tu casa, quién habrá sido el gracioso que te ha dado el susto, piensas incluso en la posibilidad de que ese billete estuviera ahí desde hace tiempo y tu casa necesitara una revisión higiénica profunda. Cualquier cosa menos pensar en el Ratoncito Pèrez, porque ese ratón, desgraciadamente, hace años que te dio el disgusto de no existir. 
Tu yo de los ochos años se hubiera alegrado de perder el diente, se habría acostado nervioso sabiendo que durante la noche iba a ocurrir una magia que se iba a perder, y se hubiera levantado mirando fascinado a los cinco euros no tanto por su valor sino por lo maravilloso de que estuvieran ahí. Habría disfrutado todo el proceso.
Ese es el problema que percibo en muchos de los que hablan y odian por las redes, que en lugar de suspender la realidad a favor de lo que debe ser el cine, y más el cine “fantástico” el disfrute del proceso, se sientan ante la pantalla dispuestos a demostrar algo tan obvio como que el Ratoncito Pérez no existe… Peor para vosotros, yo seguiré disfrutando de cada cinco euros que encuentre aunque sepa, como vosotros, que el Ratoncito Pérez no es Robert Downey Jr.

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7 comentarios en “Civil War: Pandilla de perdedores. 

  1. Muy de acuerdo en lo de “suspender la percepción de la realidad” una vez pagamos la entrada de este tipo de cine. No quiero realidad, joder, quiero ver las más mayores “sobradas” posibles que un guionista con prespuestazo sea capaz de imaginar. Para la realidad, documentales, leches.

    Muy de acuerdo en lo de infravalorar estas pelis como “de entretenimiento” y ya. Hay mucha chicha, como bien enumeras, y casi siempre con dicotomías nada maniqueas, elecciones morales complejas y no excluyentes. Puedes empatizar con Loki y con Thor perfectamente.

    Ahora bien, aunque la peli en sí misma me ha gustado, el motivo de la división/disputa se me ha antoja pequeño, no crees? No soy el típico frikazo que se pasa la pelo diciendo a los de al lao “pues en el cómic es una escuela y mueren 600 personas bla bla bla”. Pero, leñes, la dimensión de la disputa no es a escala “civil”, se reduce a un problema interno. Y la disputa de firmar o no ese subyugo de los superhéroes a un organismo supranacional tampoco parece un motivo supertocho como para que casi se maten, no? A mí me ha faltado el tema del registro de identidad, eso sí es tocho porque conlleva una pérdida de libertad individual brutal (no sólo del alter ego/superhéroe).

    En fin, como siempre, sin ser hater/lover, muy de acuerdo contigo en muchas cosas, algo menos en otras. Pero siempre mola leerte y siempre molar leer opiniones diferentes a la propia.

    Un saludo!

    Pd: Aprovecho para decirte que el Todopoderosos de Star Wars ha molado un puñado. Supongo que el siguiente con Cortés (y manteniendo a Chicote) será la leche.

  2. Dalila dijo:

    Comparto tu opinión sobre la “magia” hace unos años un escenógrafo me dijo como había hecho volar a Peter Pan en un escenario en Madrid…. Fue un éxito el show pero tristemente me decía que algunas personas solo vieron un niño atado a unos tensores elevado sobre la tarima del escenario… Celebro a los que ven a Peter Pan o en tu caso al Ratoncito Pérez, definitivamente civil War asi sin entrar a decir por que si o por que no me encantó, ole por todos los superemos estaré de primera en el cine siempre.

  3. Thrak0 dijo:

    SPOILER ALERT!

    Me ha gustado muchísimo, además de lo mencionado, el personaje de Pantera Negra, o de cómo nos introducen un nuevo personaje no-irónico, no-humorístico, pero con un carisma brutal. Muchas ganas de ver su película.

    Algo que no me terminó de gustar es el papel de Zemo, un poco “a lo Lex Luthor” en BvS, lo veo como un intento de hacernos ver que el conflicto entre los dos personajes es inducido por “el malo” y no por diferencia de pensamiento o ideales. Creo que podría haberse creado una película similar sin “el malo”.
    Aún así me ha gustado mucho y la he disfrutado como el que más 😀

  4. Anónimo dijo:

    Totalmente de acuerdo, nos la venden como un “elige tu bando”, “de qué lado estás”, “TeamCap”, “TeamIronMan”… Cuando realmente los dos tienen argumentos

  5. Un critica llena de cordura. BvS o MoS no tienen nada que ver que las Capitan América o IronMan de turno. Son maravillosamente diferentes y maravillosamente disfrutables. ·#YoSoyDeHacerPalomitasYdisfrutarComoUnNiño

  6. lasnait dijo:

    Muy de acuerdo con practicamente todo, solo una cosita.
    También es un poco “cuñado” llamar hater a todo aquel que diga que las pelis del DCU de Wagner no estan a la altura y que se han sacado ahora deprisa y corriendo porque el MCU de Disney se les estaba comiendo con patatas. Hasta el universo compartido de Xmen de FOX, que está plagado de incongruencias y lo han atado con pinzas se le ve más solido. No soy un hater, simplemente es mi opinión. Igual en el año 2020 tras 6 o 7 pelis la cosa esté más igualada, y cuando eso ocurra seré el primero que daré palmas con la orejas por poder disfrutar de lo mismo que ahora nos da Marvel pero con los personajes de DC.
    La principal virtud de las pelis de Marvel es que se han construido paso a paso y se han buscado un trasfondo en ellas sobre el que luego construir unas maravillosas pelis de acción y aventuras. Así que el universo compartido se nota solido y real.
    La trilogia del Capitan America, un personaje que jamás me había llamado especialmente la atención antes, es el mejor ejemplo de ello. Para mi, la mejor trilogia de superheroes que hayamos visto hasta ahora (sí, mejor que los Batman de Nolan, abro paraguas, ¡Jehová!), incluida también la primera, bastante infravalorada en su momento y por supuesto Soldado de Invierno y Civil War, espectaculares.

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